Estética de la sonrisa

Botox para la sonrisa gingival:
a quién le conviene y qué no cambia

Hablamos de sonrisa gingival cuando, al sonreír, se ve una franja notable de encía sobre los dientes superiores.

Si la causa es una hipermovilidad muscular, pequeñas dosis de Botox en los músculos que elevan demasiado el labio superior pueden reducir cuánto sube el labio y, con ello, la cantidad de encía visible. Si la causa está en el hueso, los dientes o el tejido de la encía, su efecto es limitado. El efecto es temporal; la idoneidad se decide en una consulta presencial, con la participación de un odontólogo cuando sea necesario.

Zona de aplicación
Músculos que elevan el labio superior y el ala de la nariz
Causa en la que puede ayudar
Labio superior que sube demasiado al sonreír
Efecto completo
Unas 2 semanas; dura de 3 a 4 meses en la mayoría de las personas
Riesgo que se vigila
Labio superior alargado, sonrisa asimétrica

¿Qué causa una sonrisa gingival?

La sonrisa gingival no tiene una causa única. Las cuatro más comentadas son: músculos que elevan demasiado el labio superior al sonreír, un maxilar superior largo en sentido vertical, un labio superior corto y tejido de la encía que cubre en exceso los dientes. En muchas personas coinciden dos o más de ellas.

Al sonreír trabajan los músculos que tiran hacia arriba del labio superior y del ala de la nariz; si son hipermóviles, el labio sube más de lo necesario y deja ver la encía sobre los dientes. Otro grupo de causas viene dado por el esqueleto: cuando el maxilar superior crece mucho en vertical, se ven más dientes y más encía. Un labio superior corto en reposo también puede dejar los dientes demasiado expuestos al sonreír. El propio tejido de la encía influye: si los dientes parecen cortos, puede deberse a que la encía los cubre en exceso. Además, algunos medicamentos pueden engrosar el tejido gingival.

La cantidad de encía que se ve también depende del tipo de sonrisa. Una persona puede no tener ningún problema con una sonrisa suave y notar una franja marcada de encía al reír. La causa concreta determina si el Botox será útil, por lo que la valoración empieza observando cómo se mueve el labio y cómo están situados los dientes. Si la causa parece estar más en la estructura ósea o en la encía que en la hipermovilidad muscular, se plantea la derivación a un odontólogo o a un cirujano maxilofacial. El Botox aplicado sin esta distinción puede no producir el cambio que se espera.

¿Cómo reduce el Botox la sonrisa gingival?

Con dosis pequeñas, el Botox reduce la fuerza con la que trabajan al sonreír los músculos que elevan el labio superior y el ala de la nariz. Al contraerse menos el músculo, el labio superior queda algo más bajo y se ve menos encía. El tratamiento suele aplicarse en dosis pequeñas en la zona junto al ala de la nariz, a cada lado.

El Botox reduce de forma temporal la señal que el músculo recibe de su nervio. Cuando se coloca en los músculos junto al ala de la nariz que elevan el labio superior, se limita un poco la altura que alcanza el labio al sonreír y puede disminuir la cantidad de encía expuesta al reír. El cambio suele ser pequeño, del orden de milímetros, por lo que el efecto se valora como un reequilibrio de la sonrisa. Antes del tratamiento se examinan cómo se mueve el labio al sonreír, la simetría de ambos lados y el punto donde más se ve la encía. El procedimiento es breve y la mayoría de las personas retoma su vida diaria de inmediato.

El efecto comienza en unos días, se estabiliza hacia las dos semanas y se desvanece de forma gradual a lo largo de 3 a 4 meses en la mayoría de las personas; esto varía de una persona a otra. Las dosis que se usan en esta zona son pequeñas, porque los músculos vecinos son los que construyen la sonrisa. Si la dosis es demasiado alta, o si la toxina alcanza músculos cercanos, el aspecto natural de la sonrisa puede alterarse. En un primer tratamiento se elige por lo general una dosis prudente, se valora el resultado en la revisión a las dos semanas y, si hace falta, se puede planificar una pequeña dosis adicional. El Botox para la sonrisa gingival puede quedar fuera de las indicaciones autorizadas; debe recibir información clara al respecto.

¿A quién puede convenirle el Botox para la sonrisa gingival y a quién no?

Puede considerarse el Botox cuando la cantidad de encía visible es leve o moderada y la causa principal es que el labio superior sube demasiado al sonreír. Su efecto es limitado si hay un exceso óseo marcado, un exceso de tejido gingival o un labio corto. No se aplica, o se pospone, durante el embarazo y la lactancia, en enfermedades neuromusculares y si hay infección en la zona.

La persona con más probabilidades de responder bien al Botox tiene dientes y encías de aspecto sano en general, músculos hipermóviles que elevan el labio al sonreír y una exposición de encía no muy marcada. En ella, unos pocos milímetros de cambio pueden modificar de forma perceptible el equilibrio de la sonrisa. En cambio, cuando el maxilar superior es claramente largo o la encía cubre mucho los dientes, el Botox por sí solo no basta; en esos casos se comentan opciones odontológicas, de ortodoncia o de cirugía maxilofacial. Si el labio es fino y corto, hace falta especial cuidado, porque un mayor alargamiento del labio podría cambiar la sonrisa de un modo no deseado.

Las reglas de idoneidad médica son las mismas que para otros tratamientos con Botox. No se aplica durante el embarazo ni la lactancia, ni en enfermedades que afectan a la transmisión entre el nervio y el músculo, como la miastenia gravis o el síndrome de Lambert-Eaton. Algunos antibióticos y otros medicamentos que afectan a esa transmisión pueden modificar la valoración. Si hay una infección activa o un herpes labial alrededor de la nariz y del labio superior, primero debe curarse. Si su trabajo depende del movimiento de los labios, por ejemplo hablar, cantar o actuar en escena, debe comentarlo en la consulta. Cuando las expectativas no coinciden con el cambio que el Botox puede ofrecer, puede que no se recomiende el tratamiento, y esto se habla con franqueza.

¿Cuáles son los riesgos y los efectos secundarios del Botox para la sonrisa gingival?

Los efectos habituales son enrojecimiento, sensibilidad y pequeños hematomas en los puntos de inyección. El principal riesgo que se vigila es que la toxina alcance músculos vecinos, de modo que el labio superior parezca alargado, la sonrisa se aplane o los dos lados suban de forma desigual. Estos efectos suelen ser temporales, pero pueden durar algunas semanas.

Los músculos que forman la sonrisa están muy próximos entre sí, por lo que la elección de los puntos y la dosis es decisiva en esta zona. Una dosis demasiado alta, o la difusión de la toxina, puede hacer que un lado del labio superior suba menos, que el labio parezca demasiado largo al sonreír o que la sonrisa se aplane. Algunas personas también notan pesadez al mover el labio superior o una molestia breve al hablar o al beber. Estas señales suelen desaparecer poco a poco; pero, como no existe un medicamento que revierta con rapidez el efecto del Botox, puede ser necesario esperar semanas. Se aconseja no presionar ni frotar la zona durante las primeras horas tras el tratamiento.

Si nota un cambio marcado en la sonrisa después del tratamiento, es importante que lo comunique a su médico. La dificultad para tragar, hablar o respirar es muy poco frecuente, pero requiere una valoración médica urgente, y debe acudir sin demora a un centro sanitario. Si toma anticoagulantes o algunos suplementos, la probabilidad de hematomas puede ser mayor; no los suspenda por su cuenta y menciónelos en la consulta. Si su sonrisa cambió después de un tratamiento previo con Botox, asegúrese de comentarlo. Los efectos secundarios y las señales de alerta también se explican antes del tratamiento. Por ello, la idoneidad de este tratamiento se decide conjuntamente en una consulta presencial.

¿Qué otras opciones hay para la sonrisa gingival además del Botox?

Las opciones dependen de la causa. Puede considerarse el Botox si hay hipermovilidad muscular; el remodelado de la encía por un odontólogo si esta cubre demasiado los dientes; la ortodoncia o la cirugía maxilofacial si el maxilar superior es demasiado largo; y la cirugía de reposicionamiento del labio si el labio es corto. La elección se hace según la causa y las expectativas.

Cuando el tejido gingival es excesivo o los dientes parecen cortos, un odontólogo o periodoncista puede plantear procedimientos como el remodelado de la encía o el alargamiento de corona. Si el maxilar superior es claramente largo, se valoran el tratamiento de ortodoncia y, si hace falta, la cirugía ortognática. Cuando el labio es corto y móvil, se comentan con un cirujano con experiencia en esta área técnicas quirúrgicas como el reposicionamiento labial. La duración, la recuperación y los riesgos de estos métodos difieren de los del Botox; algunos ofrecen un cambio más duradero, pero exigen un procedimiento más amplio. Cuál es el adecuado se decide tras la exploración por un odontólogo o un cirujano.

El Botox no sustituye a estas opciones; es un método reversible cuyo efecto se agota con el tiempo, y puede considerarse antes de ellas o junto a ellas. Para algunas personas, el Botox puede ser una oportunidad de ver cómo podría cambiar la sonrisa antes de decidirse por un procedimiento quirúrgico. A veces también se comenta modificar la posición del labio con relleno, pero este planteamiento varía según la persona y el volumen añadido en el labio puede dar un aspecto no deseado. Para la eversión del labio y para el volumen, consulte las páginas sobre el lip flip y el relleno de labios. Decidir a partir de una consulta presencial, con la opinión de un odontólogo cuando sea necesario, es una manera segura de hacerlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza a notarse el Botox para la sonrisa gingival y cuánto dura?

El efecto suele empezar a los 2 a 5 días y se estabiliza hacia las dos semanas. Se desvanece de forma gradual a lo largo de 3 a 4 meses en la mayoría de las personas; como se usan dosis pequeñas, algunas pueden notar que se agota antes. El momento de repetir se planifica según la rapidez con que el labio recupere su movimiento anterior. La duración varía con la fuerza muscular y las características personales.

¿El Botox para la sonrisa gingival hará que mi sonrisa se vea poco natural?

Con una dosis y una elección de puntos adecuadas, la sonrisa suele mantenerse natural; el objetivo no es inmovilizar el labio, sino limitar un poco la altura que alcanza al sonreír. Una dosis demasiado alta, o la difusión de la toxina, puede aplanar la sonrisa o hacer que el labio parezca largo. Por eso en el primer tratamiento se elige una dosis prudente y se valora en la revisión.

¿Se verán afectados el habla y la masticación después del Botox para la sonrisa gingival?

La mayoría de las personas no nota un cambio marcado al hablar ni al comer, porque los músculos tratados son los que actúan al sonreír. En raras ocasiones puede haber sensación de pesadez en el labio superior o una molestia breve con algunos sonidos o al beber. Estas señales suelen ser temporales. Si el habla y el movimiento de los labios son importantes en su trabajo, asegúrese de comentarlo en la consulta.

¿Debo consultar a un odontólogo antes de ponerme Botox para la sonrisa gingival?

Si la causa de la exposición de encía no está clara, en la consulta se valoran primero la longitud de los dientes y el estado de la encía. Si se sospecha que la encía cubre los dientes o que existe una causa en la estructura del maxilar, puede ser necesaria también la opinión de un odontólogo o un ortodoncista. Esto ayuda a identificar los casos en los que el Botox será útil.

¿El Botox para la sonrisa gingival es lo mismo que un lip flip?

No. El Botox para la sonrisa gingival se aplica en los músculos que elevan el labio al sonreír, para reducir cuánto sube. El lip flip se aplica en el músculo que rodea el labio superior y busca girar ligeramente hacia fuera la parte roja del labio. Actúan sobre músculos distintos y los motivos de cada uno son diferentes.

¿Se pueden combinar el Botox para la sonrisa gingival y el relleno de labios?

En algunos casos pueden planificarse juntos, pero los dos tratamientos tienen finalidades distintas. Añadir volumen al labio puede cambiar la forma en que este cubre los dientes al sonreír y afectar al aspecto de la sonrisa. Por eso el orden y el momento se comentan por separado en la consulta. Para información sobre el relleno, consulte la página sobre el relleno de labios.

¿El Botox para la sonrisa gingival es tan eficaz como la cirugía de encías?

Los dos métodos no pueden compararse directamente, porque abordan causas diferentes. El Botox puede ofrecer una reducción temporal y limitada cuando la causa es la hipermovilidad muscular. La cirugía de encías realiza una corrección estructural cuando hay exceso de tejido gingival y su efecto es más duradero. Cuál es el adecuado se decide en la consulta según la causa.

Fuentes (3)
  1. Fatani et al., Cureus: An Approach for Gummy Smile Treatment Using Botulinum Toxin A: A Narrative Review of the Literature (2023)
  2. Rasteau et al., J Stomatol Oral Maxillofac Surg: Botulinum toxin type A for the treatment of excessive gingival display - A systematic review (2022)
  3. Global Aesthetics Consensus Group (Sundaram et al., Plast Reconstr Surg): Global Aesthetics Consensus: Botulinum Toxin Type A--Evidence-Based Review, Emerging Concepts, and Consensus Recommendations for Aesthetic Use, Including Updates on Complications (2016)

Este contenido es informativo con carácter general y no sustituye a una valoración médica personal.

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